La planeación de la clase garantiza en gran medida del éxito de la misma, por lo tanto este ejercicio no puede quedar relegado como ya se ha comentado en otras entradas. Sin embargo, muchos docentes terminamos enredados en los múltiples formatos que nos presentan desde los colegios en los que trabajamos, editoriales o autores llenos de cuadros, filas y columnas que pareciera que apuntan a lo mismo (derechos de aprendizaje, estándares, logros, desempeños, etc.) por eso siempre he acudido a mi propio instrumento, que hace énfasis en las actividades a desarrollar con los estudiantes (intento que siempre sean variadas) que me permitirán alcanzar el objetivo propuesto. A continuación pongo un ejemplo de este instrumento con la planeación de la clase Revolución Francesa de 8°.

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