domingo, 29 de mayo de 2016

REPENSAR LA CLASE: TAREA DEL DOCENTE DE HOY

Era muy habitual escuchar a mis profesores, especialmente de primaria, referirse al desarrollo de la clase como "dictar la clase"; sin lugar a dudas el término resultaba pertinente si entendemos "dictar la clase" como un proceso pedagógico caracterizado por realizar un dictado tomado de un texto escolar, obligar a que el estudiante lo copiara en el cuaderno de la asignatura respectiva y escuchar posteriormente la explicación de profesor. En algunas ocasiones ocurría al revés: primero el profesor explicaba y luego venía el extenso y tedioso dictado. 

En secundaria el panorama cambió un poco, empezando porque ya no se escuchaba el "dictar la clase", ahora se hablaba más de “la clase” a secas. En secundaría se redujo significativamente el famoso dictado de primaria, se volvió más habitual la toma de apuntes voluntarias a partir de la explicación del docente de la asignatura respectiva o lo que escribía en el tablero. La explicación tenía un marcado carácter magistral, el profesor era el especialista de la temática que compartía su conocimiento con los estudiantes. Ahora había más actividades con notas empezando por los constantes exámenes, sin dejar de lado las exposiciones y talleres en clase. 

Imagen tomada de https://didacticageografia.wordpress.com/estrategias-metodologicas/

Ahora que ejerzo la docencia en educación básica, traigo estos recuerdos a las mente y los relaciono con el momento de "planear" mis clases y encomillo la palabra, porque desde la facultad de educación hasta los colegios que he trabajado sigue teniendo más fuerza y arraigo la palabra "preparar" y me cuestiono: ¿Qué tan alejado o qué tan cerca estoy de la práctica docente de mis profesores de primaria y secundaria?

Hoy como docente cuestiono las prácticas educativas tradicionales que convierten al estudiante en un actor pasivo de su proceso educativo, pero todavía sigue teniendo un enorme arraigo, especialmente en asignaturas teóricas como Ciencias Sociales, la clase magistral o se ha confundido el mantener activo al estudiante asignándole actividades del libro guía del docente sin tener mayor fundamento sobre como inciden éstas en su aprendizaje.

Todo este contexto que he planteado nos debe poner a reflexionar a los docentes de hoy sobre desarrollo de la clase, empezando desde el primer y más importante de los elemento, y que muchas veces dejamos de último: planear la clase. El ejercicio de planeación debe partir de la base que el propósito de cualquier clase es lograr que el estudiante aprenda. Si gastamos una hora desarrollando una actividad y el estudiante no logró apropiarse de ningún concepto algo falló y pueden haber muchas causas externas e internas, pero muy probablemente la causa principal haya sido que en el estudiante no se generó un aprendizaje significativo.

Imagen tomada de http://es.catholic.net/op/categoria/816/proyecto-familia.html

Por eso a la luz de los autores Frida Díaz Barriga Arceo y Gerardo Hernández Roja, profundizando las ideas de David Ausubel padre del aprendizaje significativo, un verdadero aprendizaje se da cuando “el alumno sea capaz de relacionar de manera no arbitraria y sustancial la nueva información con los conocimientos y experiencias previas y familiares que posee en su estructura cognitiva; y b) que los materiales o contenidos de aprendizaje posean significado potencial o lógico”.

En otras palabras el aprendizaje resulta significativo para el estudiante cuando lo involucra directamente a él (fundamentos de las tesis constructivistas) y cuando el nuevo conocimiento presentado por el docente choca con las ideas previas del estudiante para que pueda interiorizarlas y no simplemente memorizarlas para un examen.

Puede parecer sencillo en el papel pero en realidad involucran una tarea dispendiosa por parte del docente que inicia desde el momento en el que comienza a planear la clase y a definir qué intenciones tiene para desarrollar en los estudiantes (objetivo que hoy se han diluido con la jerga que se plantea desde el ministerio de educación con estándares, logros, objetivos de aprendizaje, etc.);  reconocer las ideas previas de los estudiantes (muchas veces el lenguaje de los estudiantes nos resulta desconocido); generar contenidos y recursos que le resulten adecuadas a su contexto social (muchas veces enseñamos con base a lo que a nosotros como docentes nos gusta); plantear el desarrollo de las competencias que los autores relacionan con los conocimientos declarativos, procedimentales y actitudinal (organizar y jerarquizar los conceptos propios de nuestra asignatura).

Imagen tomada de http://elpsicoasesor.com/como-aprender-ensenar-aprendizaje-significativo/

Así la tarea no resulte sencilla los docentes de nuestro tiempo tenemos la obligación de transformar nuestra práctica docente, y sin lugar a dudas existen evidencias que confirman que se están haciendo cambios importantes a nivel didáctico, pero con el ánimo de garantizar esos cambios en el largo plazo de los estudiantes es necesario reforzar el concepto de aprendizaje significativo en nuestra práctica docente, así pensamos más en función de qué queremos que aprendan nuestros estudiantes, acto principal del proceso pedagógico, y no solamente en “hacer la clase”.


Cuando el modelo tradicional entró en una fuerte crisis en el ámbito escolar muchos docentes se pusieron la camiseta de “constructivistas”, hoy con el pasar del tiempo sabemos que estas corrientes son diversas y variadas: el aprendizaje significativo es la que más elementos puede brindarnos  para transformar nuestra práctica docente desde el replanteamiento de nuestra planeación, de esta manera no solamente nos pondremos la camiseta sino que también la sudaremos. 

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